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La Santa Biblia 05 | Suficiencia | ¿Qué significa que la Biblia es suficiente?

La Verdad Sí Importa

La doctrina de la suficiencia de la Escritura es un principio fundamental de la fe cristiana. Decir que las Escrituras son suficientes, significa que la Biblia es todo lo que necesitamos para equiparnos para una vida de fe y servicio. Nos proporciona una clara presentación de la intención de Dios para restaurar la relación rota entre Él y la humanidad a través de Su Hijo Jesucristo. La Biblia nos enseña acerca de la fe, la elección y salvación por los méritos de la muerte de Jesús en la cruz y Su resurrección. Ningún otro escrito es necesario para entender estas buenas nuevas, ni ningún otro escrito se requiere para equiparnos para una vida de fe.

La “Escritura” comprende tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. El apóstol Pablo declara que las Escrituras “… te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:15-17). Si la Escritura es “Inspirada por Dios,” entonces no es de inspiración humana. Aunque haya sido escrita físicamente por los hombres, “nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21). Ningún escrito hecho por el hombre es suficiente para equiparnos para cada buena obra; solo la Palabra de Dios puede hacerlo. Además, si las Escrituras son suficientes para equiparnos totalmente, entonces no se necesita nada más.

Colosenses 2 habla sobre los peligros que enfrenta una iglesia cuando se impugna la suficiencia de la Escritura, o cuando la Escritura es combinada con escrituras no bíblicas. Pablo advierte a la iglesia de Colosas, “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8). Judas es aún más directo: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1:3). Nótese la frase “una vez dada” Esto indica claramente que ningún otro escrito aunque venga del pastor mas dedicado, o teólogo, o iglesia de cualquier denominación, puede reflejar o complementar la Palabra de Dios. La Biblia contiene todo aquello que es necesario para el creyente entienda el carácter de Dios, la naturaleza del hombre y las doctrinas del pecado, el cielo, el infierno y la salvación a través de Jesucristo.

Tal vez los versículos mas enfáticos sobre el tema de la suficiencia de la Biblia vienen del libro de los Salmos. En el Salmo 19:7-14, David se regocija en la Palabra de Dios, declarando que es perfecta, digna de toda confianza, recta, radiante, iluminadora, firme y totalmente justa. Puesto que la Biblia es “perfecta” ningún otro escrito es necesario.

Hoy en día la suficiencia de la Escritura está bajo ataque, y tristemente ese ataque proviene casi siempre de dentro de nuestras mismas iglesias. Técnicas mundanas de organización, métodos para atraer multitudes, entretenimiento, revelaciones no bíblicas, misticismo, y consejería psicológica, todos declaran que la Biblia y sus preceptos no son adecuados para vivir la vida cristiana. Pero Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen” (Juan 10:27). Su voz es todo lo que necesitamos oír, y las Escrituras son Su voz, total y absolutamente suficiente.


Copyright © 2002-2014 Got Questions Ministries, “¿Qué es la doctrina de la suficiencia de la Escritura? ¿Qué significa que la Biblia es suficiente?”, usado con permiso.

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La Santa Biblia 04 | Infalibilidad | ¿Qué significa que la Biblia sea infalible?

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La palabra infalible significa “incapaz de errar” (N. del T.: También significa “seguro”, “cierto”; y es sinónimo de “indubitable”). Si algo es infalible, nunca se equivoca y es entonces totalmente confiable. De igual forma, cuando aplicamos a las Escrituras la palabra “inerrante”, queremos decir que está libre de errores; dicho de manera sencilla: la Biblia nunca falla.

La Biblia declara ser infalible en 2 Pedro 1:19, “Tenemos también la palabra profética más segura”. Pedro continúa con una descripción de cómo fue que las Escrituras llegaron a nosotros: “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20-21).

Además, vemos la infalibilidad implícita en 2 Timoteo 3:16-17, “Toda la Escritura es inspirada por Dios” y tiene el efecto de producir siervos de Dios que son ” enteramente preparado para toda buena obra”. El hecho de que Dios haya “soplado” [—inspirado—] la Escritura, nos asegura que esta es infalible ya que Él no puede “soplar” [—inspirar—] algo equivocado. El hecho de que la Biblia equipe a los siervos de Dios “enteramente” para el servicio, demuestra que nos guía hacia la verdad, no hacia el error.

Si Dios es infalible, entonces su Palabra lo es también. La doctrina de la infalibilidad de la Santa Biblia está basada en el entendimiento de la perfección del carácter de Dios. La Palabra de Dios es “perfecta, que convierte el alma” (Salmos 19:7) porque Dios mismo es perfecto. Teológicamente, Dios está estrechamente asociado con Su Palabra; el Señor Jesús es llamado “el Verbo” (Juan 1:14).

Nótese que la doctrina de la infalibilidad concierne solamente a los documentos originales. Las traducciones erróneas, errores de impresión y de tipografía, son errores obviamente humanos y son fácilmente identificables la mayoría de las veces. Sin embargo, lo que los escritores bíblicos escribieron originalmente estaba libre de errores y omisiones, al haber sido supervisados en su tarea directamente por el Espíritu Santo. Dios es un Dios de verdad y perfectamente confiable (Juan 14:6; 17:3), al igual que su Palabra lo es (Juan 17:17).

[N. del T.: A pesar de que la infalibilidad aplica a los originales, de acuerdo con el autor, no podemos desacreditar las Escrituras que hoy tenemos a la mano, como la versión Reina-Valera 1960. Y es que, una vez habiendo entendido correctamente la doctrina de la Preservación de la Santa Biblia, podemos tener la certeza de que hoy, por la gracia de Dios, es posible leer la infalible e inerrante Palabra suya].

La Biblia declara su completa (opuesto a “parcial”) perfección en Salmos 12:6, Salmos 19:7, Proverbios 30:5 y muchas otras citas. Es factual y de hecho, nos juzga (no al revés): “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).

La Biblia es la única fuente objetiva de todo lo que Dios nos ha dado para conocerlo a Él y su plan para la humanidad. Como Palabra infalible de Dios, la Biblia es inerrante, autoritativa, confiable y suficiente para proveer para todas nuestras necesidades.


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Artículo original en inglés: “What does it mean that the Bible is infallible? What is biblical infallibility?
Traducción: David Franco

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La Santa Biblia 03 | Inerrancia | ¿Por qué es importante creer en la inerrancia de la Biblia?

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Vivimos días en los que hay una tendencia a encogerse de hombros cuando se nos confronta con el error. En vez de preguntar como Pilato “¿Qué es la verdad?”, el hombre posmodernista dice, “Nada es verdad” o quizá “La verdad existe, pero no podemos saberla.” Hemos crecido acostumbrados a ser engañados, y mucha gente parece cómoda con la noción de que la Biblia también contiene errores.

La doctrina de la inerrancia bíblica es extremadamente importante, porque la verdad sí importa. Este hecho se refleja en el carácter de Dios y es fundamental para nuestro entendimiento de todo lo que enseña la Biblia. Estas son algunas razones por las que debemos creer absolutamente en la inerrancia bíblica:

1. La Biblia misma declara ser perfecta. “Las palabras de Jehová son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces.” (Salmos 12:6). “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.” (Salmos 19:7). “Toda palabra de Dios es limpia;” (Proverbios 30:5). Estas afirmaciones de pureza son declaraciones absolutas. Nótese que no dice “Casi todas las Palabras de Dios son puras” o “la Escritura es casi perfecta.” La Biblia argumenta una completa perfección, sin dar lugar a teorías de “perfección parcial.”

2. La Biblia se sostiene o cae como un todo. Si se descubriera que un periódico importante rutinariamente contuviera ciertos errores, sería rápidamente desacreditado. No habría diferencia en decir “Todos los errores fueron confinados a la página 3.” Para que un periódico pueda ser confiable en todas sus secciones, debe ser verídico en todo su contenido. De la misma manera, si la Biblia fuera inexacta cuando habla de geología, ¿por qué se confiaría en su teología? O es un documento confiable, o no lo es.

3. La Biblia es un reflejo de su Autor. Todos los libros lo son. La Biblia fue escrita por Dios Mismo, al obrar a través de los autores humanos mediante un proceso llamado “inspiración.” Segunda de Timoteo 3:16 dice, “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (literalmente, “es respirada por Dios”). Ver también 2 Pedro 1:21 y Jeremías 1:2

Creemos que Dios, quien creó el universo, es capaz de escribir un libro. Y que el Dios que es perfecto es capaz de escribir un libro perfecto. El punto no es sólo “¿Tiene la Biblia un error?”, sino “¿Puede Dios cometer un error?” Si la Biblia contiene verdaderos errores, entonces Dios no es omnisciente y es capaz Él Mismo de cometer errores. Si la Biblia contiene información errónea, entonces Dios no es veraz, sino un mentiroso. Si la Biblia contiene contradicciones, entonces Dios es el autor de la confusión. En otras palabras, si la inerrancia bíblica no es verdad, entonces Dios no es Dios.

4. La Biblia nos juzga, no viceversa. “Porque la palabra de Dios… discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Nótese la relación entre “el corazón” y “la Palabra”. La Palabra examina; el corazón está siendo examinado. El reacomodar partes de la Palabra por cualquier razón, es voltear un verso de cabeza. Nos convertimos en los examinadores, y la Palabra debe ser sometida a nuestro “superior escrutinio.” Sin embargo Dios dice, “Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?” (Romanos 9:20).

5. El mensaje de la Biblia debe ser tomado como un todo. No es una mezcla de doctrina sobre la que tengamos libertad de elección. A mucha gente le agradan los versos que dicen que Dios los ama, pero les disgustan los que dicen que Dios juzgará a los pecadores. Pero simplemente no podemos entresacar y elegir lo que nos guste acerca de la Biblia y desechar el resto. Si la Biblia está equivocada respecto al infierno, por ejemplo, entonces ¿quién dice que es verdadera al hablar sobre el cielo – o sobre cualquier otra cosa? Si la Biblia no puede contener verazmente los detalles sobre la creación, entonces tal vez los detalles sobre la salvación tampoco puedan ser confiables. Si la historia de Jonás es un mito, entonces quizá también lo es la historia de Jesús. Por el contrario, Dios ha dicho lo que ha dicho, y la Biblia nos presenta un cuadro completo de quien es Dios. “Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos” (Salmos 119:89).

6. La Biblia es nuestra única norma para la fe y la práctica. Si no es confiable, entonces ¿en qué basamos nuestras creencias? Jesús pide nuestra confianza, y eso incluye confiar en lo que Él dice en Su Palabra. Juan 6:67-69 es un hermoso pasaje. Jesús justo había presenciado la partida de muchos que habían afirmado que lo seguirían. Entonces Él se volvió a los doce apóstoles y les preguntó, “¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Que tengamos la misma confianza en el Señor y en Sus palabras de vida.

Nada de lo que hemos presentado aquí debe ser tomado como un rechazo al estudio verdadero. La inerrancia bíblica no significa que debemos dejar de utilizar nuestras mentes o aceptar ciegamente lo que dice la Biblia. Somos exhortados a estudiar la Palabra (2 Timoteo 2:15), y aquellos que la escudriñan son elogiados (Hechos 17:11). También reconocemos que hay pasajes difíciles en la Biblia, así como sinceros desacuerdos sobre su interpretación. Nuestra meta es aproximarnos reverentemente y en oración a la Escritura y cuando encontremos algo que no entendamos, oremos más intensamente, estudiemos más, y – si aún así nos elude la respuesta – reconozcamos humildemente nuestras propias limitaciones ante la perfecta Palabra de Dios.


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La Santa Biblia 01 | Inspiración | ¿Qué significa que la Biblia es inspirada?

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Cuando la gente dice que la Biblia fue inspirada, se están refiriendo al hecho de que Dios influenció divinamente a los autores humanos de las Escrituras de tal manera que lo que ellos escribieron fue la misma Palabra de Dios. En el contexto de las Escrituras, la palabra inspiración significa sencillamente “exhalada por Dios.” La inspiración nos comunica el hecho de que la Biblia es realmente la Palabra de Dios, y hace que la Biblia sea única entre todos los demás libros.

Mientras que hay diferentes opiniones acerca de hasta qué punto la Biblia es inspirada, no cabe duda que la Biblia por sí misma clama que cada palabra, en cada parte de la Biblia, fue inspirada por Dios. (1 Corintios 2:12,13; 2 Timoteo 3:16,17) Esta visión de las Escrituras es frecuentemente conocida como inspiración “verbal plenaria”, lo que significa que la inspiración se extiende a cada una de las palabras (inspiración verbal), no sólo a los conceptos o ideas; y que la inspiración se extiende a todas las partes de la Escritura y a todos los temas tratados en la Escritura (inspiración plenaria). Hay algunas personas que creen que sólo partes de la Biblia son inspiradas, que sólo los pensamientos o conceptos que tratan sobre la religión son inspirados. Pero estas opiniones sobre la inspiración se quedan anuladas ante lo que la Biblia demuestra por sí misma. Toda la inspiración verbal plenaria es una característica esencial de la Palabra de Dios.

Lo extenso de su inspiración puede verse claramente en 2 Timoteo 3:16-17 – “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Estos versos nos dicen que Dios inspiró toda la Escritura y que es provechosa para nosotros. No solamente está inspirada en las partes de la Biblia que tratan de las doctrinas religiosas, sino en cada una de sus partes desde Génesis hasta Apocalipsis es la Palabra de Dios misma. Puesto que están inspiradas por Dios, las Escrituras tienen por lo tanto, la autoridad cuando se trata del establecimiento de la doctrina, y son suficientes para enseñar al hombre cómo guardar una correcta relación con Dios, “instruidos en justicia”. La Biblia declara que no sólo está inspirada por Dios, sino que también tiene la habilidad de cambiarnos y prepararnos “enteramente”, al ser equipados para toda buena obra.

Otro verso que trata con la inspiración de las Escrituras, es 2 Pedro 1:21. Este verso nos dice, “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Este texto nos ayuda a comprender, que aunque el hombre escribió las Escrituras, las palabras que ellos escribieron fueron las mismas palabras de Dios. Aún cuando Dios utilizó a hombres con sus distintivas personalidades y estilos de escritura, Dios inspiró divinamente cada palabra que ellos escribieron. Jesús mismo confirmó la inspiración verbal plenaria de las Escrituras cuando Él dijo, “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.” (Mateo 5:17-18) En estos versos, Jesús reforzó la veracidad de las Escrituras hasta su más pequeño detalle y el más minúsculo signo de puntuación – porque es la Palabra misma de Dios.

Y porque las Escrituras son la inspirada Palabra de Dios, podemos concluir que también son inerrantes y con autoridad. Una correcta visión de Dios nos llevará a una correcta visión de Su Palabra. Porque Dios es todopoderoso, omnisciente, y completamente perfecto, Su Palabra tendrá, por su misma naturaleza, las mismas características. Los mismos textos que establecieron la inspiración de las Escrituras, también establecen que son tanto inerrables como acreditadas en su autoridad. Sin duda, la Biblia es lo que dice ser – la innegable y autorizada Palabra de Dios para la humanidad.


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La Belleza de la Modestia | Charo Washer

Por Charo Washer

La belleza ha sido y será un tema de gran importancia para la humanidad —especialmente para aquellas del género femenino. Cada día hacemos un esfuerzo y gastamos gran cantidad de tiempo y dinero para hacernos a nosotras, a nuestras casas, carros y otros accesorios de nuestras vidas, tan bellos y atractivos como sea posible. No hay, por supuesto, nada de malo con querer ser bella y aun debemos ser cuidadosas en aprender lo que es precisamente belleza. Lo crean o no, las Escrituras tienen mucho que decir sobre la belleza, su fuente y como ésta se refleja en la vida y persona de una mujer cristiana. En este pequeño estudio vamos a centrar nuestra atención en sólo dos versículos del tercer capítulo de 1 de Pedro.

En el versículo 3, Dios hace el quizás la más profunda declaración sobre la genuina belleza centrada en Dios.

VUESTRO ATAVÍO NO SEA EL EXTERNO… (1 Pedro 3:3)

Esto no significa que debamos lucir lo peor posible para que esa manera la belleza de Dios pueda brillar, o que todo lo concerniente a la belleza es vanidad. Dios simplemente está diciendo que la Belleza no viene de afuera. De hecho, los adornos externos son mas un estorbo para la verdadera Belleza que una ayuda. ¡Estamos tan preocupadas por nuestra ropa, cabello, maquillaje y accesorios! Sin embargo, esas cosas no guían más a una vida espiritual que a una atracción sensual de la carne. ¿Cuan frecuentemente nos vestimos para atraer las miradas? ¿No entendemos que “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”? (1 Juan 2:16) Y “si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15). Debemos dejar de llamar la atención sobre nosotras mismas y buscar irradiar una Belleza tal que dirija todos los ojos hacia Dios.

Nuestro atavío no debe ser el externo, sino…

…SINO EL INTERIOR, EL DEL CORAZÓN, EN EL INCORRUPTIBLE ORNATO DE UN ESPÍRITU AFABLE Y APACIBLE, QUE ES DE GRANDE ESTIMA DELANTE DE DIOS. (1 Pedro 3:3)

El “ser interior” es esa parte de nosotros que no podemos “ocultar” mágicamente con el ultimo encubridor de manchas de Cover Gils´s. Es esa parte de nosotros sobre la que Dios esta verdaderamente interesado. Como le dijo Dios a Samuel años atrás:

“…Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

Si de verdad queremos ser hermosas (¡y lo somos!), nos debemos preocupar por nuestra condición espiritual. Estar envuelta en un vestido delicado no es tan importante como estar cubierta con un delicado y apacible espíritu. Estar vestida con la última moda no es comparable con ser llenas del Espíritu Santo y estar vestidas del Señor Jesucristo.

…antes bien sed llenos del Espíritu (Efesios 5:18).
…sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne (Romanos 13:14).

Llevar puestas joyas de oro cuesta menos que llevar joyas de virtud.

¿Estamos nosotras trabajando activamente con miras hacia la Belleza y virtud espiritual o vamos en miras de lo carnal, sensual, demoníaco y mundano? ¿Hemos olvidado la opinión de Dios? ¿Hemos considerado lo que es “de gran valor para Sus ojos”? Antes de que vayamos corriendo hacia la nueva tienda para comprar la moda más reciente, tenemos que poner delante de nosotros al Asesor de la Verdadera Belleza y examinarnos en Su espejo (Las Escrituras). No importa cuan “a la moda” estén nuestros atavíos externos, estos no maquillarán ni ocultarán la mancha de los defectos de una vida no controlada por el Espíritu Santo ni ocultarán nuestra falta de virtud y piedad femenina. Recuerda sabiduría de Proverbios:

“Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de razón” (Proverbios 11:22).

¿Está tu modestia en la luz de la Palabra de Dios o en las tinieblas de esta torcida y perversa generación? ¿Es tu ropa un reflejo de tu rostro y de la gloria de Dios brillando sobre éste? ¿O es tu ropa un retrato de tu cuerpo? Si tu cuerpo atrae las miradas (por causa de la ropa que llevas puesta) estás siendo una piedra de tropiezo y un mal testimonio de Cristo. ¡Te debes arrepentir!

Haz un examen concienzudo a tu closet. ¿Se conforma tu closet a la voluntad de Dios o a la voluntad de la carne y del mundo obsesionado con lo sensual?

“…en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Efesios 2:2-3).

Tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo, pertenece a Dios y algún día pertenecerá a tu esposo (si no estás casada aun). Como mujeres, cualquier adorno que llevemos no debe desviar la atención de las personas de lo que es más importante de nosotros: Cristo y lo que Él ha hecho.

Quiera Dios que las generaciones por venir den testimonio sobre la belleza de Dios en nuestras vidas, sobre nuestros rostros radiantes, y sobre la fortaleza, dignidad y virtud con la cual vestimos.

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¿Por qué hablar de “La Familia Bíblica”?

«Los tiempos han cambiado. La familia no ha quedado inmune; junto con otros valores axiomáticos, el suyo ha sido puesto en duda. En realidad, la familia está sometida a serios asaltos; ¡no es de extrañar que haya tantos divorcios!

»Los matrimonios de tipo abierto y otra docena de variedades son defendidos en las escuelas; los programas de TV han popularizado el divorcio y el nuevo casamiento, lo han hecho aceptable y aún lo glorifican; y a los jóvenes se les dice que el matrimonio es una invención humana y que ahora ya no es necesario cuando hemos llegado a la “mayoría de edad”. Se nos dice que ha dejado de ser útil y que en el mejor de los casos es inofensivo, si bien innecesario; un vestigio o reliquia del pasado. Estamos ya más allá de la necesidad de un matrimonio para que controle la vida humana. Si hoy es más conveniente no casarse, cuando ya no somos tan cándidos sobre los métodos anticonceptivos, pues uno deja de casarse. Después de todo, el matrimonio tiene sus inconvenientes, ¿no? Y si el hombre lo inventó como una conveniencia, ahora que están a disposición la píldora y los abortos legales a solicitud, el hombre puede prescindir del matrimonio, pues ya no es necesario.

»Bajo esta clase de ataque por parte de teólogos modernistas, los políticos, maestros, médicos y otros, la juventud cristiana está confusa. Han crecido sin una instrucción bíblica sólida, positiva, sobre el matrimonio, tanto de sus padres como de la Iglesia, y ahora sucumben al bombardeo de estas ideas negativas sobre el matrimonio y la familia.

»Esta nueva situación exige una nueva respuesta de la Iglesia y del hogar cristiano. Hemos de aprender a discutir los elementos básicos del matrimonio y del divorcio. Ya no podemos seguir dependiendo de instituciones sociales para que lo hagan por nosotros. (En realidad nunca han podido. Siempre han apoyado el matrimonio por razones no bíblicas y, por tanto, han sembrado la semilla de su destrucción.) Si no lo hacemos nosotros, podemos estar seguros de que el mundo les va a inculcar sus ideologías. Y ahora que el mundo ha salido de su escondrijo, abiertamente expresa las ideas de la “nueva normalidad” que ya estaban presentes antes, pero debajo de la mesa. Es imposible, pues, que los cristianos se queden mano sobre mano en tanto que nuestra juventud va siendo corrompida.

»En épocas anteriores, cuando teníamos entablada la batalla con el modernismo, cuando los recursos eran tan limitados y cuando la sociedad abiertamente apoyaba algo similar a los ideales cristianos del matrimonio y el divorcio, podía ser fácil dejar dormir toda la cuestión. Además, como había tan poco divorcio en general (y especialmente en la Iglesia), el divorcio representaba una tentación en la cual la Iglesia no se creía que iba a tropezar. El creyente cansado de luchar podía fácilmente razonar (con alguna justificación): “¿Por qué defenderse contra el perro si está durmiendo? ¿Quién lucha contra la familia, después de todo? ¿Por qué preocuparse de este tema?”. Pero, aunque entonces no era del todo erróneo hablar de esta forma, ¿quién puede dejar de ver que hoy es falso? La guerra que luchamos hoy es en un frente distinto: el frente pasa por el hogar.

»En cierta forma, pues, estamos en mejores condiciones que nunca antes. Este ataque más abierto, menos sutil, sobre la familia, ha forzado a la Iglesia a volver a la Biblia y renovar el estudio del matrimonio y el divorcio, que había sido descuidado durante tanto tiempo. Esto, desde el punto de vista de su responsabilidad, es algo bueno (aunque las razones de la presión que se le hace son muy tristes).

»A menos que nos lancemos ahora a mostrar lo que tenemos —ya no podemos esperar más—, todos los valores cristianos quedarán arrasados. Y la próxima generación de cristianos va a crecer como los infieles, siguiendo sus sentimientos sobre estas materias, en vez de seguir sus responsabilidades bíblicas».

Parece que fue escrito ayer, ¿cierto? Falso, J. E. Adams lo escribió en la introducción de uno de sus libros1, ¡hace veintisiete años! Y lo que yo no puedo explicarme es por qué estamos, a estas alturas, sin darnos cuenta en muchas iglesias y hogares cristianos y por qué, en el mejor de los casos, estamos recién empezando nuestro regreso ad radicem, a la raíz del conocimiento de las verdades respecto de estos temas, a la Palabra de Jehová Dios.

¿Te das cuenta del peligro actual? ¿Entiendes el riesgo que implica no regresar a la Palabra? ¿Te preocupan las nuevas generaciones de tu familia, de tu iglesia?

Por eso es tan importante que regresemos a buscar, en la Biblia, los fundamentos, el diseño de Dios para esta institución que fue establecida por Él, desde Su propio corazón. Es nuestra oración que cada iglesia y cada hogar cristiano, se proponga Vivir en el Diseño de Dios.

Hablemos pues, de la familia bíblica. Oremos entonces por sabiduría y fortaleza. Dirijamos nuestros deseos y voluntad en una misma dirección: el conocer y obedecer a nuestro Dios.


1 Matrimonio, Divorcio y Nuevo Matrimonio, Introducción, Mayo 1986.

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¿Por qué debo asistir a la iglesia?

En repetidas ocasiones, el Nuevo Testamento enfatiza la importancia de las asambleas locales. De hecho, este fue el patrón de ministerio que Pablo siguió al establecer congregaciones locales, en las ciudades en donde predicaba el evangelio. Hebreos 10:24-25 manda a todo creyente a ser parte de un cuerpo local como este y revela por qué esto es necesario:

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25).

El único ambiente en el que puede existir la cercanía necesaria entre creyentes para estimularse cuidadosamente “al amor y a las buenas obras”, es el cuerpo local con el que uno está comprometido. Y es solamente en ese contexto que podemos animarnos los unos a los otros.

El Nuevo Testamento también enseña que todo creyente debe estar bajo la protección y sustento del liderazgo de la iglesia local. Estos hombres piadosos pueden pastorear a un  creyente al animarle, amonestarle, y enseñarle. Hebreos 13:7 y 17 nos ayudan a entender que Dios en Su gracia, nos ha concedido rendición de cuentas mediante un liderazgo piadoso.

Además, cuando Pablo le dio a Timoteo instrucciones especiales sobre las reuniones públicas, dijo, “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Timoteo 4:13). Parte del énfasis en la adoración pública incluye estas tres cosas: escuchar la Palabra, ser llamado a la obediencia y acción mediante la exhortación y la enseñanza. Es solamente en el contexto de la asamblea local que estas cosas pueden llevarse a cabo de la manera más eficaz.

Hechos 2:42 nos enseña lo que hacía la primera iglesia cuando se reunía: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”. Los cristianos se reunían:

• Para aprender la Palabra de Dios y las implicaciones de la misma en sus vidas.

• Para que estando juntos llevaran a cabo acciones de amor y de servicio unos a otros.

• Para conmemorar la muerte y resurrección del Señor mediante el partimiento del pan y la oración. Claro que podemos hacer estas cosas individualmente pero Dios nos ha llamado a Su cuerpo, la iglesia, la cual es la representación local de ese cuerpo mundial. Debemos servir con gusto y ser servidos entre el pueblo de Dios.

Una membresía activa en una iglesia local es imperativa para llevar una vida sin concesiones. Es únicamente mediante el ministerio de la iglesia local, que un creyente puede recibir la clase de enseñanza, rendición de cuentas y ánimo que son necesarios para que esté fuerte en sus convicciones. Dios ha mandado que la iglesia provea la clase de ambiente en donde una vida sin concesiones puede prosperar.



Copyright 2012, Grace to You. Todos los derechos reservados. Usado con permiso.
Este artículo originalmente apareció aquí en “Artículos” de Gracia a Vosotros (www.gracia.org).

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El Discipulado

Discipulado Bíblico 06 | Panorama del Discipulado Bíblico | Gregory Kedrovsky

Tomado de El Discipulado – Conferencia de Gregory Kedrovsy.

Yo enseñé esta serie de mensajes en el ministerio hispano de la iglesia Capital Baptist (pastor: Luis Salazar), cerca de Washington D.C., en los los Estados Unidos. Es un buen resumen y “panorama” del ministerio del discipulado bíblico.

Si usted quiere ver cómo es que el material del discipulado (las lecciones) “cabe” en lo que es el proceso de crecimiento espiritual, tome un tiempo para escuchar esta serie.

1. La obsesión de su vida: ¡Que su misión de vida sea la obsesión de su vida!

2. El proceso del discipulado: Entienda el proceso del crecimiento espiritual que se llama “el discipulado”

3. El patrón de pablo: Entienda el “modelo del ministerio misional” que Dios nos ha dado en Pablo

4. La división de responsabilidades: ¡Métase en el ministerio de esta iglesia—comprométase!

5. La diligencia: Sea diligente en la obra del ministerio: Discipularse y hacer un discípulo

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El Discipulado

Discipulado Bíblico 05 | El Discipulado Bíblico | Curso completo

[dropshadowbox align=”center” effect=”lifted-both” width=”autopx” height=”” background_color=”#f3da5a” border_width=”1″ border_color=”#dddddd” ]AVISO: Al parecer, el sitio del pastor Greg Kedrovsky está en mantenimiento y algunos enlaces a libros y estudios podrían estar rotos. En la sección de comentarios, al final del artículo, puedes encontrar los enlaces alternativos para las descargas. A la fecha, parece ser que solamente el enlace al libro Cómo estudiar la Biblia es el único con problemas.

Estaremos actualizando los enlaces una vez que el sitio Web del hermano Greg esté nuevamente funcionando en su totalidad. Gracias por su comprensión.[/dropshadowbox]

Tomado de El Discipulado de Gregory Kedrovsy.

Siga los vínculos en esta sección para ver más sobre el Discipulado Bíblico y los cursos que puede bajar, estudiar y compartir (sin costo).

El primer curso de ¿Está seguro? ¡Esté seguro! se diseñó como un curso de introducción y coloca un fundamento sólido de doctrina básica y sana acerca de la salvación y las falsas conversiones.

Por favor, si le interesa el discipulado, empieza con este curso y luego siga con los demás.
[dropshadowbox effect=”lifted-both” rounded_corners=”true” width=”550px”]Curso: ¿Está seguro? ¡Esté seguro!
[Esta_seguro_Este_seguro.pdf]

Una de las cosas más importantes de la vida es estar seguro de nuestra salvación.

* ¿En dónde vas a pasar la eternidad?
* ¿Se pierde la salvación?
* Después de ser “salvo”, ¿podemos hacer lo que nos da la gana?

Tratamos de contestar estas preguntas, y más, en este estudio de “¿Está seguro? ¡Esté seguro!” Hay seis lecciones que puedes llevar con un amigo, en un grupo pequeño o también a solas (para tu edificación personal).

1. La salvación
2. Las conversiones falsas y las verdaderas
3. Las cinco señales de una falsa conversión
4. Las cinco señales de una verdadera conversión
5. La seguridad eterna
6. La libertad en Cristo

Puesto que se trata de cuestiones doctrinales, si tienes alguna duda o pregunta, por favor no tardes en ponerte en contacto con nosotros.[/dropshadowbox]

Hay seis libros en el Discipulado Bíblico que puede bajar. Cada uno contiene uno o más cursos que ayudarán al cristiano a crecer a través de los cuatro niveles del crecimiento espiritual (membresía, madurez, ministerio y misión). Le invito a seguir los vínculos de esta sección para ver más detalles sobre cada nivel. Aquí están los cursos:

[dropshadowbox effect=”lifted-both” rounded_corners=”true” width=”550px”]01 Membresía y madurez [01_membresia_y_madurez.pdf]

Membresía en una iglesia implica pertenencia.

El miembro forma parte de una comunidad, una familia espiritual y una congregación de cristianos comprometidos con el plan y propósito de Dios. Pertenecemos a una iglesia para glorificar a Dios.

Glorificamos (magnificamos) a Dios acabando la obra que Él nos dio que hacer.

Juan 17.4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
La obra que Dios nos ha dado que hacer es la de “edificar” (hacer crecer) la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Esta es la obra que Cristo dijo que llevaría a cabo en y a través la Iglesia, es el propósito de la existencia de la iglesia y es el plan de Dios para cada creyente.

Romanos 11.36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

1Corintios 10.31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

1Corintios 14.26 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís… Hágase todo para edificación.

El primer paso en este proceso es el de “echar raíces”.

Se puede entender este proceso de edificación (crecimiento espiritual) pensando en el ciclo de un árbol. Si el árbol va a crecer, tiene que echar raíces donde puede recibir la alimentación necesaria para madurar. Si el cristiano quiere crecer, tiene que comprometerse con una iglesia donde puede recibir la alimentación espiritual que necesita para crecer en Cristo. Tiene que “echar raíces” y ser un miembro de una iglesia local que está cumpliendo con la Misión de edificar el Cuerpo de Cristo haciendo discípulos.

¿Qué es la madurez?

Creemos que la madurez espiritual es la combinación de carácter (ser como Cristo en la vida interior) y de conducta (actuar como Cristo en la vida exterior). La herramienta principal en este proceso es la Biblia y por lo tanto hay que estudiarla profundamente y aplicarla diariamente. Esto es lo que queremos lograr en esta etapa de la madurez.

¿Cómo logramos la madurez?

Creemos que la madurez espiritual comienza con un compromiso, y se realiza con la disciplina personal en el contexto de una comunidad de amistad y apoyo (o sea, en una iglesia local). El cristiano crece espiritualmente desarrollando hábitos saludables que le ayudan a uno a desarrollar un carácter como el de Cristo, y conducta digno de Él.

Un árbol con “tronco fuerte”

Esta etapa del Discipulado bíblico está diseñada para ayudarle al cristiano a crecer en la fe y establecerse firme como un árbol que tiene “un tronco fuerte”.

Efesios 4.13 …para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error…

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[dropshadowbox effect=”lifted-both” rounded_corners=”true” width=”550px”]02 Perspectivas [02_perspectivas.pdf]

Consta de 15 lecciones de 15 temas bíblicos para darle al cristiano una “perspectiva bíblica” de su vida en Cristo.

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[dropshadowbox effect=”lifted-both” rounded_corners=”true” width=”550px”]03 Cómo estudiar la Biblia [bajar el libro] (el libro puedes bajarlo también aquí) y el libro de trabajo [03_preceptos.pdf]

Cómo estudiar la Biblia: El conocimiento esencial para seguir creciendo en la gracia y el conocimiento de Cristo.
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[dropshadowbox effect=”lifted-both” rounded_corners=”true” width=”550px”]04 Su ministerio [04_ministerio.pdf]

Los dos cursos de esta etapa del Discipulado bíblico (“Descubrir su ministerio” y “Desarrollar su ministerio”) se ofrecen en un sólo libro.

¿Cada miembro un ministro?

¡Sí! Exactamente como cada miembro del cuerpo físico tiene una actividad propia en el mismo cuerpo, cada miembro de una iglesia tiene una activdad propia ahí. ¡Así es el diseño divino!

El árbol y sus hojas

Exactamente como un árbol participa en su medio ambiente a través de sus hojas, el cristiano participa en la iglesia por medio del ministerio. En el Cuerpo de Cristo no estamos buscando una audiencia, sino un ejército preparado para la guerra espiritual. No queremos espectadores, sino jugadores que quiere meterse con ganas en el partido.
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[dropshadowbox effect=”lifted-both” rounded_corners=”true” width=”550px”]05 Su misión [05_mision_y_taller-de-evangelismo.pdf]

Nuestra misión de vida

Aunque cada cristiano puede tener un ministerio en la iglesia que es diferente, todos tenemos la misma misión de vida —es la misma que Cristo tenía mientras que estaba en la tierra:

Luc 19.10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

1Tim 1.15…Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…

¿Quieres vivir con propósito eterno?

¡Haga una diferencia eterna con su vida pasajera! No hay nada como levantarse en la mañana y saber que lo que hace hoy tiene valor eterno. Esto, sí, da sentido eterno a una vida pasajera.

Podemos vivir con propósito eterno viviendo por la misión de buscar y salvar a los perdidos (a los que están todavía perdidos en sus pecados). Y cuando los rescatamos (cuando Dios salva a alguien y esa persona se convierte al Señor Jesucristo), sabemos que tenemos un buen lugar donde puede echar raíces y madurar en la fe para ministrar en la iglesia y, también, cumplir con su misión de vida.

El cuadro del árbol

Un árbol se reproduce sembrando semillas y el cristiano también–se reproduce sembrando la semilla del evangelio. En esta etapa del Discipulado bíblico el cristiano se entrena para ser todo lo que Dios quiere que sea: Un pescador de hombres.
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[dropshadowbox effect=”lifted-both” rounded_corners=”true” width=”550px”]06 Maestros y pastores [06_taller-maestros_y_taller-pastores.pdf]

Este taller se enfoca en la “predicación expositiva” y el estudio bíblico personal del predicador
expositivo. No obstante, todo lo que se enseña en este curso se puede aplicar también al ministerio de
cualquier maestro de la Biblia (como, por ejemplo, la persona que enseña a los niños en la escuela
dominical).

El taller se divide en dos capítulos:

1. El primer capítulo contiene toda la enseñanza acerca de la predicación expositiva.
2. El segundo capítulo consta de varios métodos del estudio bíblico personal que el maestro y
predicador de la Biblia debe dominar para desarrollarse como un buen expositor de la Escritura.
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Categorías
El Discipulado

Discipulado Bíblico 04 | ¿Qué es todo esto del “Discipulado Bíblico”? | Gregory Kedrovsky

Por Gregory Kedrovsy, tomado de El Discipulado

Si quiere entender por qué creo que el discipulado es clave en el ministerio de una iglesia local y en la vida de un cristiano, siga leyendo.

Muchos cristianos sentimos el peso del deber que adquirimos cuando nos convertimos a Cristo. Nosotros, como Sus embajadores (2Cor 5.20), somos deudores a todas las demás criaturas en este mundo.

Romanos 1.14-15 A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

La tarea —nuestra misión de vida— es muy clara en la Escritura y se puede expresar así:

Evangelizamos para hacer discípulos. Discipulamos para hacer evangelistas.

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros realmente nos sentimos “prontos” y preparados para llevar a cabo la misión que nuestro Señor nos ha dado? Siempre nos queda la duda: ¿Cómo lo hacemos? El Discipulado bíblico fue diseñado para enseñarte esto, para equiparte para cumplir con su misión de vida.

Considera el ejemplo del Señor Jesucristo en Su ministerio público durante Su primera venida. Él “evangelizaba” llamando a los hombres al arrepentimiento.

 Mateo 4.17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Para hacer discípulos, Cristo evangelizaba —llamaba a los hombres al arrepentimiento y a una verdadera conversión. Luego, Él dijo muy claramente cuál era Su meta para Sus discípulos, Sus seguidores.

Mateo 4.18-19 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Cristo “discipulaba” para hacer evangelistas. De esta manera ellos, los discípulos, podían ir luego con la misma misión que el Maestro: evangelizar y discipular (hacer discípulos y hacer evangelistas).

Juan 17.18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

Esto, de hecho, es exactamente lo que vemos en la “Gran Comisión”: las últimas instrucciones que el Señor Jesucristo entregó a Sus seguidores antes de irse a la presencia del Padre.

Mateo 28.19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Marcos 16.15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Lucas 24.46-47 Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Hechos 1.8 Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Hacemos discípulos (Mat 28.19-20) predicando el evangelio a cada criatura (Mar 16.15) y llamando a todos los pecadores al arrepentimiento (Luc 24.46-47). En otras palabras, hacemos discípulos evangelizando–testificando de Jesucristo a los inconversos (Hech 1.8) —exactamente como hacían los Apóstoles.

 Hechos 14.21 Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía. [hacemos discípulos evangelizando —anunciando el evangelio]

Después de “hacer discípulos” a través del evangelismo, queremos entrenar a nuestros nuevos discípulos a hacer lo mismo porque esta es la voluntad de Dios–quiere que todos Sus seguidores sean pescadores de hombres (Mat 4.19).

Esta Gran Comisión (evangelizar y discipular) es la responsabilidad de cada cristiano. Si tú eres como muchos de nosotros, al oír algo así, sientes el peso de la responsabilidad que tienes, y quizá también sientas la culpabilidad de no estar cumpliendo con esta tarea como crees que debes. Lee estas palabras de Todd Friel (del programa cristiano de radio que se llama “The Way of the Master Radio”):

Todd Friel, de su libro Terrified! Nadie espera que un soldado vaya a la batalla sin entrenamiento o sin armas. No obstante, esto es exactamente lo que se espera del cristiano…

Este curso fue diseñado para entrenar al cristiano para la batalla–para equiparlo para cumplir con su misión de vida, la Gran Comisión que Cristo nos ha dado a todos Sus seguidores. Hay mucha doctrina en el Discipulado bíblico porque hay que colocar un fundamento sólido y no hay ningún sustituto por el conocimiento de la Escritura. Pero además del aprendizaje, hay mucha aplicación práctica aquí también. El cristianismo no se trata del “conocimiento académico” sino de una vida cambiada (2 Tim 3.16-17). Necesitamos tanto el conocimiento como la práctica de lo que estamos aprendiendo–o sea, necesitamos tanto el aprendizaje como la aplicación. El Discipulado bíblico te dará todo esto porque te dará el entrenamiento que necesitas y las armas que quieres para poder salir victorioso en cada batalla de nuestra guerra espiritual por las almas de los hombres (¡y para la gloria de Dios!).

Todo este material es “auto-didáctico”, que quiere decir que se enseña a si mismo, sin necesidad de más capacitación. Debido a esto, tú puedes usarlo de varias maneras. Primero, puedes usarlo para tu propia edificación en el Señor–puedes estudiarlo solo para tu propio crecimiento espiritual. Si esta es tu meta, debes empezar en la primera página del primer curso y seguir estudiando –aprendiendo y aplicando– hasta que termines con la última página del último curso.

También puedes estudiar el Discipulado bíblico en un grupo pequeño (uno-a-uno o con un grupo de varias personas a la vez). Sólo tendrías que sacar una copia del material para cada persona y estudiarlo todo, una lección a la vez, con el grupo. Cada curso tiene una estructura sencilla y fácil de seguir, así que cada uno puede hacer la lección para la semana y luego el grupo se reúne para que todos puedan compartir lo que aprendieron.

En tercer lugar, se puede usar el Discipulado bíblico para un ministerio de discipulado o para un instituto bíblico en una iglesia local. Hay aproximadamente tres años de estudio en este material. Un pastor, entonces, puede usarlo fácilmente para empezar (inmediatamente, porque todo ya está hecho) un ministerio de discipulado en su iglesia. Si él prefiere, puede ofrecer el Discipulado bíblico como parte de un currículum de un instituto bíblico.

Entonces, las posibilidades de cómo usar este material en tu propia vida o ministerio son muchas. Sin embargo, en cada caso, la estructura del Discipulado bíblico es la misma, y es tan sencilla que sólo tienes que empezar con la primera página del primer curso y seguir estudiando (aprendiendo y aplicando) hasta que termines con la última página del último curso. El mismo material te llevará sistemática y metódicamente a través del proceso de crecimiento espiritual que es “el discipulado bíblico”.

Luego, cuando Dios te dé un nuevo discípulo, ya tendrás la herramienta idónea para ayudarle a él a crecer en su fe, a establecerse en la sana doctrina y a cumplir con su misión de vida. Es sencillo: enséñale el Discipulado bíblico empezando con la primera página del primero curso y sigan juntos estudiándolo todo hasta que lleguen a la última página del último curso. Después, los dos pueden ir a evangelizar y buscar a otros discípulos para repetir el proceso hasta que Cristo venga por nosotros.