Declaración Personal de Inerrancia


“Afirmo que la Santa Biblia —el canon de sesenta y seis libros— es la Palabra de Dios, inspirada y preservada por Él; que es infalible e inerrante en todo lo que afirma y niega y en todos los temas que trata; y que es la autoridad final y es suficiente para conocer el único camino de salvación y el camino de obediencia para una vida que glorifique y honre a Jehová Dios”

¿Por qué se hace necesaria esta declaración, a nivel personal, acerca de la Inerrancia Bíblica?

EL PELIGRO
Muchos cristianos, incluyendo académicos evangélicos, están alejándose de las doctrinas de la Inspiración, Preservación, Infalibilidad e Inerrancia y Suficiencia de las Sagradas Escrituras. Incluso, algunos han iniciado un ataque frontal contra ellas: han desvinculado a Dios y Su carácter de Su discurso y Sus palabras (la Santa Biblia) y han decidido redefinir lo que la Escritura es. Han decidido que la Inerrancia, es una doctrina no esencial dentro de la fe cristiana. Han dejado de creer en las Sagradas escrituras como Autoridad Final.

Cuando una persona, una iglesia o hasta una denominación completa deja de creer en estas doctrinas —Inspiración, Preservación, Infalibilidad e Inerrancia y Suficiencia—, caerá, invariablemente, en desobediencia a Dios y en errores doctrinales.

Tenemos que entender esto: no podemos estar COMPROMETIDOS en verdad con Dios, si no estamos COMPROMETIDOS con Su Palabra también; no podemos separar a Dios de Su Palabra: simplemente es imposible.

EL COMPROMISO
Debemos COMPROMETERNOS con Dios y con Su Palabra sin reservas. Como cristianos, la Santa Biblia tiene que ser nuestro manual de vida, no podemos ni debemos depender de la psicología, sociología, filosofía, mercadotecnia, Derechos Humanos ni ninguna otra disciplina o institución humana para saber cómo debemos pensar, hablar y actuar. El Espíritu Santo, a través de la Santa Biblia, nos enseña cuál es la voluntad de Dios y por supuesto, los maestros que Dios establece en su iglesia, son puestos por Él para edificación y crecimiento nuestro a través de la enseñanza de Su Palabra.

Oremos para que Dios nos dé su gracia y podamos, con verdadera convicción, COMPROMETERNOS con Su Palabra: leyéndola, meditando en ella, estudiándola y viviéndola.

CONCLUYENDO
Así que, al firmar esta Declaración Personal de Inerrancia Bíblica delante de Dios, refrendamos nuestro compromiso con Él y con Su Palabra.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).